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Introducción

Hace unos días, me topé con varias publicaciones en LinkedIn que trataban el tema de los impuestos en España. Cómo no, al ser principios de julio, tiene sentido que sea un tema tan tratado, ya que la declaración del IRPF se hizo hace apenas dos semanas.

En estos posts se trataba que los impuestos en España, no merecía la pena pagarlos, simplemente porque los políticos “se gastaban nuestro dinero en drogas y putas”.

Me parece algo tremendamente simplista el tildar así los impuestos. Sin embargo, mi crítica va hacia algo más concreto.

Estos días, vi este tipo de mensajes no sólo en LinkedIn, sino en plataformas tales como Instagram o en conversaciones diarias que decían exactamente “…en drogas y putas”.

Lo que me sorprende es por qué estas palabras y no otras.

¿Por qué no decir “…putas y drogas” o “en sus lujos"?

¿Por qué las mismas palabras?

La imagen que se usa casi siempre es la de las drogas y la prostitución, en ese orden exacto.

Lo que de verdad me sorprende es que no se diga de otras formas. Podría decirse que “son unos corruptos que roban todo”, o “malgastan el dinero de las arcas públicas” o “nuestros jueces no castigan correctamente la corrupción”, pero deciden decir que los impuestos no sirven de nada porque se los gastan en drogas y prostitución.

Lo que critico no es que los impuestos se gestionen mal —cosa en la que muchos podemos estar de acuerdo, en especial con los casos de corrupción actuales—, o que haya que recaudar más o menos impuestos. Sino que se usen exactamente las mismas palabras. Eso denota una clara falta de razonamiento y de capacidad de pensamiento crítico.

Una sociedad que no es capaz de formular sus propias ideas es una sociedad condenada al fracaso. Pues las ideas son las que hacen que el sistema político, económico o cultural pueda adaptarse cuando lo necesita, o cuando se necesite corregir un grave error como la vivienda o una demografía que no tiene sentido porque hay más ancianos que trabajadores.

Lo peor es que este tipo de discurso con estas ideas exactas sobre este tema es alabado por muchos sin tener esto en cuenta.

Criticar los impuestos con un argumento tan simple, caricaturesco que convierte la crítica a los impuestos en una mentalidad de colmena con las mismas ideas no debería ser algo normal en un mundo como este.

Un mundo en el que las ideas fluyen sin ser criminalizadas, a diferencia de otros momentos de la historia humana. Tras muchos años de lucha, podemos expresar lo que pensamos, pero muchas personas deciden no hacerlo, y delegan su pensamiento en frases que se repiten una y otra vez de forma acrítica.

Una posible explicación

Uno de los conceptos que en la ciencia política más atesoramos es el framing.

Este concepto del inglés significa encuadre y consiste en que las noticias, temas e interpretaciones de temas políticos, se encuadran de una forma que hace que las personas la interpreten de una manera determinada. Por ejemplo, si un periódico en un artículo dice que, para evitar que la vivienda sea más cara, hay que poner más impuestos a los “especuladores” que “compran todas las casas”, los lectores entenderán que el problema es que hay unos pocos que se lucran de comprar casas. Para estos lectores, el problema no podría ser, por ejemplo, que las leyes del gobierno no permiten construir las casas que las personas necesitan.

Entonces, la información es “digerida” por periódicos, políticos y redes sociales, para que así los ciudadanos entendamos qué es lo que pasa.

Es por eso que se repiten las mismas palabras y expresiones. En especial si tenemos en cuenta la falta de pensamiento crítico actual.

Un ejemplo de este framing es este vídeo de marzo de este año, que trata sobre el contexto de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán. Los medios de comunicación norteamericanos usan casi exactamente la frase “Short-term pain for long-time gain” para referirse al conflicto y sus consecuencias.

Video en el que se repite la frase en diversos medios de comunicación. Fuente: @BlueGeorgia en X.
https://x.com/BlueGeorgia/status/2030690218118988060

Si medios de comunicación son capaces de transmitir esta idea casi al unísono, imaginemos a personas repitiendo una frase sin pensamiento crítico una y otra vez que no tiene apenas fundamento o que simplemente quieren convencer a otros que no tienen idea de un cierto tema sobre algo.

El joven inversor contra los “loros repetidores”

Los que nos interesa la bolsa, estamos familiarizados con esto.

Hemos oído hace años que “el Bitcoin es el nuevo oro” o que “el oro no reparte dividendos” y de ahí haber hecho un juicio casi dogmático sobre ciertas inversiones.

O hemos oído “el colapso económico global que habrá en X años” e ideas parecidas.

Pero, todo eso, es alarmismo y noticias que buscan likes, convencer y atraer audiencia con uno de los trucos más viejos: el miedo.

Por eso, los jóvenes inversores debemos de estar blindados y protegernos del asedio de la desinformación, repetir frases baratas y crear nuestras propias ideas.

Para eso nace este proyecto. Pues Pecunia Docta busca ser un laboratorio de ideas para tomar mejores decisiones financieras y crear el futuro que queremos.

Para que ese marco mental lo llevemos también en nuestras vidas, criticando eso que no nos gusta de forma razonada o cuestionando las ideas que aparecen en el ruido de Instagram o LinkedIn, intentando entender qué sucede de verdad en el mundo y en la bolsa.

Pecunia Docta es para los más ambiciosos del proyecto Campus y Bolsa, que queremos aprender a pensar de forma razonada y formar parte de algo sin pensar en una mente colmena acrítica.

Si te han hablado de la bolsa y no te fías por los gurús de Internet y sus “lambos”, este es tu sitio.

Aquí aprendemos a invertir con conocimiento y estrategia para lograr la libertad financiera.

Campus y Bolsa

Somos estudiantes jóvenes que queremos invertir que, para superar el miedo, nos unimos en una comunidad hecha por y para nosotros donde aprendemos a invertir con seguridad.

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