Introducción
Cuando haces una inmersión en los mercados y la bolsa en Internet, parece que encuentras una respuesta a casi todas tus dudas.
Un finfluencer recomienda un fondo sin conocer tus necesidades, tu situación financiera, tu necesidad de liquidez ni tu horizonte temporal, otro publica una lista de “los mejores”. Un tercero enseña una rentabilidad espectacular de los últimos años. Y, sin darte cuenta, la pregunta deja de ser “¿Qué necesito hacer con mi dinero?” para convertirse en algo como “¿Qué fondo debería comprar?”.
No parece un gran cambio, pero es determinante.
Pues un fondo no es bueno o malo en abstracto. Puede ser razonable para una persona con un horizonte de quince años y una situación estable, e inadecuado para otra que necesitará ese dinero dentro de dos años para estudiar, mudarse o afrontar un cambio importante.
El problema radica en elegir un fondo sólo por su rentabilidad, sin tener en cuenta cuánto puede variar su valor y si esa variación encaja con tu vida.
Una caída no siempre es una oportunidad
Imagina esta situación.
Has ahorrado durante unos años para pagar un máster o instalarte en otra ciudad. Decides invertir ese dinero porque has visto que ciertos fondos han dado buena rentabilidad. No defines cuánto riesgo puedes asumir, no piensas cuándo necesitarás recuperar el dinero y eliges por el nombre, una gráfica o la recomendación de alguien en redes.
Un tiempo después, el mercado cae con fuerza. Tu inversión pierde valor. Como necesitas el dinero pronto, no puedes esperar cómodamente a una pronta recuperación. Quizá resulta que esa “pronta” son 20 años de espera para ese dinero que ibas a usar para estudiar el máster en un par de años. Te ves obligado a vender para convertir una caída en una pérdida.
Construiste un sistema que no perseguía tu objetivo y solamente perseguía la rentabilidad.
Y eso es algo que muchas recomendaciones de Internet no te enseñan.
No toda caída es una oportunidad. A veces es la primera ocasión en la que descubres que no entendías el riesgo que habías asumido.
Lo que debería importar antes de elegir
Antes de comparar fondos, hay unas preguntas muy importantes.
¿Para qué quiero este dinero?
¿Cuándo voy a necesitarlo?
¿Podría afrontar una caída fuerte sin abandonar mi plan?
¿Qué está comprando realmente este fondo?
¿Cuánto cuesta mantenerlo?
¿Está suficientemente diversificado?
¿Qué información me da su documento de datos fundamentales?
La rentabilidad histórica puede ser un dato, pero no una garantía. La CNMV —Comisión Nacional del Mercado de Valores recuerda que el comportamiento pasado de un fondo no asegura una evolución similar en el futuro. Es decir, los resultados que tuvo cierto fondo hace dos años no implica que lo vaya a tener este año.
También conviene distinguir tres palabras que a menudo se usan como si fueran lo mismo:
Volatilidad: cuánto ha variado el valor de una inversión a lo largo del tiempo.
Pérdida: la pérdida de valor del dinero invertido; se hace definitiva al vender, aunque una caída no realizada sigue afectando al valor de tu patrimonio.
Riesgo: las consecuencias que puedes asumir con tu dinero invertido, ya sea por una caída, por necesitar liquidez en mal momento, porque una empresa haya quebrado o incluso por conflictos políticos. Este riesgo tiene que ser acorde a lo que necesitas y tu psique pueda tolerar.
Si conocemos estas palabras podremos decidir mejor y ser conscientes de las características de ciertos fondos.
La solución de Campus y Bolsa: un taller gratuito para aprender a comparar
El 24 de septiembre, a las 19:00 horas peninsulares, Campus y Bolsa organizará un taller online gratuito:
Aprende a comparar fondos de inversión desde cero
No será una sesión para decirte qué fondo comprar ni para venderte una cartera modelo.
Será un espacio práctico para aprender a:
Leer la información esencial de un fondo.
Comparar costes, riesgo y diversificación.
Entender qué puede aportar una herramienta de comparación y qué no puede decidir por ti.
Conectar una decisión de inversión con tu plazo, tus objetivos y tu necesidad de liquidez.
Detectar las promesas rápidas y las recomendaciones que no están pensadas para tu situación.
Al final recibirás una guía para comparar fondos, para que puedas volver al método cuando encuentres una recomendación, una gráfica llamativa o una nueva promesa de rentabilidad.
No necesitas seguir promesas vacías de un gurú.
Necesitas aprender a hacer mejores preguntas y una guía para que tú puedas diseñar tu estrategia.
Al formar parte de Pecunia Docta, la newsletter del proyecto, tienes acceso al evento por medio de un link que recibirás en el correo días antes del 24 de septiembre para poder unirte al evento.
Si te han hablado de la bolsa y no te fías de los gurús de Internet y sus “lambos”, este es tu sitio.
Campus y Bolsa te ayuda a ordenar el ruido de Internet para invertir con más criterio.
Así entenderás mejor el dinero, los mercados y las reglas del juego que condicionan nuestras decisiones.
Nosotros no podemos controlar el mundo, pero podemos entender mejor sus reglas y decidir con más criterio dentro de él.
